Octubre 82 es un grupo de opinión integrado por Elena García, Manuel Giménez, Marisol Moreno, Miguel Angel Esteve, Conchi Moril, Juan Figueres, José Angel Baeza, Isabel Sellés y Francesc de Paula Seva.
En España el abandono escolar temprano afecta al 31% de jóvenes (más del doble de la media de la Unión Europea). Si España está llegando tarde a las medidas contra el abandono escolar temprano de los jóvenes de 15 y 16 años, la Comunidad Valenciana se encuentra a la cola con un 38’2 % de la población entre 20 y 24 años sin graduado en ESO. Si analizamos los planes autonómicos diseñados por cada Administración para combatir el abandono y fracaso escolar, el porcentaje de éxito es proporcional y favorable a las autonomías con más iniciativas como el País Vasco, con sólo el 15’5% del fracaso escolar, Asturias, el 18’1%, y Aragón, 21’3%.
Todas las autonomías, ya gobernadas por el PP o por el PSOE han mejorado su sistema educativo en los últimos cinco años. La Comunidad Valenciana no sólo no recorta diferencias sino que empeora. El recurso al victimismo porque no se recibe el dinero estatal que correspondería, o porque la actual normativa estatal no fomenta en el alumnado los valores del esfuerzo y del sacrificio, no es sino una cortina de humo para no abordar la cuestión fundamental que es la carencia de una política educativa coherente que tenga por objeto combatir el fracaso y abandono escolar de una parte importante del alumnado valenciano y mejorar el sistema educativo en su conjunto.
Somos una de las cuatro únicas comunidades de todo el país que no participa del programa PISA para medir los resultados académicos. Otras comunidades llegan a acuerdos con los agentes educativos. Solamente si se tomara nota de esto la situación mejoraría sustancialmente. Pero es que aquí la educación no es un fin, sino un medio de confrontación electoral. Por otro lado, la calidad, de la que tanto se habla debe empezar por una mejor gestión de los recursos y evitar el despilfarro del dinero público en medidas ocurrentes y exóticas de cara a la galería.
Como somos los últimos en casi todo, ahora se trata de ser los primeros en algo, y qué mejor manera que mantener la EPC en Inglés, sin criterio pedagógico que lo avale, o la contratación de diez profesores de chino mandarín para 30 institutos en el curso 2010-2011. Así la Comunidad Valenciana será la primera de España en impartir este idioma, pero, no nos engañemos, en lo que somos líderes indiscutibles es en fracaso y abandono escolar. Lo más lamentable es que además se está haciendo política partidista contra el gobierno central y los que se consideran defensores de la unidad de España no tienen empacho en crear verdaderos reinos de taifas educativos, como es el caso de la Comunidad Valenciana, en temas como la promoción en el Bachillerato, planes de refuerzo voluntaristas, Orden de Educación para la Ciudadanía, deficiente implantación de los programas plurilingües….
No se solucionan los problemas educativos con la improvisación, la frivolidad, la presión sobre los equipos directivos y la traslación de la confrontación política al ámbito educativo. Tampoco es deseable que se entre al trapo a todo este tipo de ocurrencias por quienes deben plantear alternativas que saquen a la luz los verdaderos problemas y planteen cómo resolverlos.
Es peligroso que no se tome conciencia de la desazón que estas actuaciones provocan en la ciudadanía, sobre todo en momentos de crisis en que sería necesario que todas las fuerzas políticas y agentes sociales arrimaran el hombro para afrontar los problemas que afectan a nuestro futuro.
El propio ministro Ángel Gabilondo señala que la educación es el pilar sobre el que tenemos que construir el futuro de nuestro país, por lo que ha llegado el momento de que en España se alcance un gran pacto a favor de la educación, como base sobre la que asentar un nuevo modelo social y económico. El objetivo sería alcanzar consensos en materias como: abandono escolar, la educación infantil, la formación profesional, la modernización tecnológica de la educación, y el Espacio Europeo de educación Superior, entre otros.
Las Asociaciones de Padres y Madres, de distinto signo y sin excepción, llevan mucho tiempo reclamando un pacto social y político por la educación tanto a nivel del estado como de nuestra comunidad autónoma. Seguramente los padres y madres de ese casi 40% de jóvenes valencianos que no consiguen acabar la escolaridad tendrán escaso interés por las ocurrencias de nuestras autoridades educativas y esperan de la Generalitat Valenciana actuaciones destinadas a resolver el drama de numerosos jóvenes que se aproximan, sin formación, a un mercado laboral con gran precariedad.
Trabajar por la competitividad del tejido productivo en la Comunidad Valenciana es apostar por la educación y, especialmente, por la Formación Profesional. Para ello es necesario un amplio consenso social y político. Desgraciadamente la Conselleria de Educación ha pasado de ser parte de la solución a ser el principal problema.
Más preocupante que los datos y porcentajes mencionados anteriormente, es la actitud del Gobierno Valenciano que, si no cambia, contribuirá decisivamente a que la educación valenciana siga siendo la peor de España.
Las últimas elecciones europeas han puesto de manifiesto una Europa que se debate entre un conservadurismo político, movilizado en cruzada nacionalista y un escepticismo social ante una Europa que no acaba de soltar amarras, a merced de unos líderes que apenas alcanzan a ser conocidos en sus propios países, y ante una izquierda que cada día se hunde en la irrelevancia por carecer de una idea común sobre el proyecto europeo.
Hace veintidós años los españoles acudíamos por primera vez a las urnas para participar en unas elecciones al Parlamento de la Unión Europea. Aquella demostración de europeísmo que la participación del 68,52% del colegio electoral español sugería, se vio reducida al 45,14% en las elecciones de 2004, y parece que aún se verá más reducida cuando finalice el proceso electoral actual.
“Castilla-La Mancha tiene derecho a enriquecerse con el agua y a quedarse con el agua” dijo la secretaria general del PP y presidenta de los populares castellano manchegos en la edición de Albacete (6/02/09) de un diario que también sale al encuentro con sus lectores en las provincias de Murcia y Alicante, bajo el título “Según Cospedal, Presidenta Regional del PP”. Si la afirmación altanera de la secretaria general del PP no tiene desperdicio, no es menos cierto que no podemos desperdiciar el tiempo recurriendo a los calificativos que tal manifestación merece y que por vergüenza ajena no creemos necesario utilizar.
Para conocer objetivamente la situación Sanitaria de nuestra Comunidad Valenciana es preciso manejar datos reales de las diferentes Comunidades Autónomas a fin de establecer comparaciones entre éstos o con la media ponderada de todos ellos. En Marzo de este año se publicó la séptima Encuesta Nacional de Salud, que ofrece a nivel global el resultado del trabajo de campo correspondiente al año 2006. También obtenemos datos consultando el censo de población del INE, (el último es del 1/1/2008), los informes del Ministerio de Hacienda de 2007 y, sobre todo, las diversas estadísticas actualizadas que facilita el Ministerio de Sanidad. Podemos añadir mas referencias sanitarias a través del último informe anual del Observatorio del Sistema Nacional de Salud y del Barómetro Sanitario de 2007.
Compartimos la opinión de que la educación debe ser una prioridad en la gestión de cualquier Gobierno, porque a través de ella se cohesiona a la sociedad, se apoya e integra al que tiene dificultades y se eleva el nivel de cualificación de los ciudadanos de un país. Es cierto que se ha hecho un esfuerzo educativo importante en España durante los últimos 30 años, pero también es cierto que en la España de las Autonomías, en la que las competencias educativas están transferidas, las diferencias son evidentes y, en algunos casos, sustanciales.